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23 Oct Un pollo más sano, con más carne y menos grasa

Investigadores brasileños descubren nuevos genes con miras a seleccionar aves que asimilen mejor los nutrientes de su alimento y produzcan una carne más magra

Un trabajo desarrollado en la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la Universidad de São Paulo, en la localidad paulista de Piracicaba, en Brasil, apunta a entender las razones genéticas que llevan a la acumulación de grasa en los pollos, de manera tal de poder mejorar los linajes comerciales con más músculo y una menor cantidad de grasa, según recoge DiCYT.

El linaje de los pollos que se venden en los supermercados es el resultado de cruzamientos sucesivos a lo largo de generaciones con miras a maximizar el incremento de peso. Y el resultado de ello fue la obtención de pollos con más músculos (fundamentalmente en la pechuga, los muslos y los contramuslos, los cortes que los consumidores más aprecian). El lado negativo de esto consistió en que, aparte del incremento muscular, las aves potenciaron la sedimentación y la acumulación de grasa.

“En la avicultura existen dos linajes fundamentalmente: uno que privilegia la producción de huevos y otro orientado a la producción de carne. En el pasado, el énfasis en el mejoramiento genético de los pollos recaía sobre el aumento de peso, lo cual resultaba en aves con pechugas, muslos y contramuslos más grandes. La contracara de este mejoramiento fue la obtención de pollos más gordos”, dijo Luiz Lehmann Coutinho, profesor titular del Departamento de Zootecnia de la Esalq.

Los principales depósitos de grasa en el pollo están ubicados en la piel (incluida la grasa subcutánea) y dentro de la cavidad abdominal (placa abdominal).

“En la actualidad los consumidores están más atentos con respecto a la salud. Buscan alimentos más sanos. En el caso de las aves, esto significa pollos con carne magra y menos grasa. En tanto, los avicultores desean obtener aves que coman menos y que crezcan más y más rápido. El objetivo de nuestra investigación es precisamente lograr animales que se alimenten menos y que asimilen mejor los nutrientes, de manera tal de que crezcan sanos y produzcan más músculos”, dijo Lehmann Coutinho.

El mercado potencial para la comercialización de un nuevo linaje de aves más delgadas es inmenso. Brasil es el mayor productor mundial de carne de pollo. En julio de 2018, el plantel avícola brasileño era de 1.450 millones de aves, de acuerdo con el Censo Agropecuario del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Diariamente se faenan alrededor de 16 millones de pollos (fueron 5.860 millones de aves en 2016). El país también es el mayor exportador mundial de carne de pollo. En 2016 se exportaron 4.4 millones de toneladas a 143 países, por un valor de 6.800 millones de dólares.

La investigación de los genes responsables de los depósitos de grasa en el pollo salió publicada en la revista BMC Genomics. El trabajo de identificación de los genes relacionados con la sedimentación de grasa equivale al de buscar agujas (los genes de interés o genes candidatos) en un pajar, es decir, dentro del genoma de la gallina.

El genoma completo de la gallina doméstica (Gallus gallus domesticus) salió publicado en 2004. El montaje más reciente posee aproximadamente 1.300 millones de bases, distribuidas en 72 cromosomas. A modo de comparación, el genoma humano tiene 3.000 millones de bases, distribuidas en 46 cromosomas.

El estudio publicado cuenta con el apoyo de la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo – FAPESP y del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) de Brasil. El primero autor es Gabriel Costa Monteiro Moreira, cuyo doctorado contó con beca de la FAPESP.

Este estudio formó parte del Proyecto Temático intitulado “Identificación de loci de interés zootécnico en la gallina doméstica”, coordinado por Lehmann Coutinho. Participan investigadores de la unidad de Porcinos y Aves de la estatal Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria – Embrapa, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), de la Iowa State University (de Estados Unidos) y de la Massey University (de Nueva Zelandia).

Lehmann Coutinho comenta que el material recolectado para estudio provino de muestras de sangre de la población de pollos de corte del Programa de Mejoramiento Genético de Aves de Embrapa Porcinos y Aves, con sede en la localidad de Concórdia (en el estado brasileño de Santa Catarina). El linaje fundador de esa población viene siendo seleccionado desde el año 1992 teniendo en cuenta el peso corporal, la conversión alimentaria, el rendimiento por carcasa y por cortes, la factibilidad, la fertilidad, la eclosionabilidad y la disminución de la grasa abdominal.

Genes identificados

La población de pollos de corte analizada en este estudio se desarrolló en el año 2008 y constó de 1.430 aves (652 machos y 778 hembras) generadas mediante el cruzamiento de 20 gallos y 92 gallinas.

“En 2005 efectuamos un análisis preliminar del genoma de la gallina con la técnica de los marcadores microsatélites. En aquella ocasión identificamos 120 marcadores que se utilizaron en una búsqueda inicial en el genoma de áreas asociadas a las características de interés económico en la avicultura. Pero merced al desarrollo acelerado de la investigación genética y a la adquisición de nuevos aparatos destinados a nuestro laboratorio –con el apoyo de la FAPESP–, pudimos emplear un método más avanzado de genotipado”, dijo Lehmann Coutinho, quien coordina el Laboratorio Multiusuarios Centralizado de Genómica Funcional Aplicada a la Producción Agropecuaria y a la Agroenergía de la Esalq.

El genotipado es el proceso que se emplea para determinar la composición genética (el genotipo) de cada ejemplar mediante el análisis de su secuencia de ADN. Uno de los tipos más comunes de marcadores de variaciones genéticas son los SNPs (o “snips”, las siglas en inglés de polimorfismos de un solo nucleótido). Del total de 1.430 aves genotipadas por el equipo de la Esalq, se identificaron 355 mil SNPs entre 1.300 millones de bases.

Mediante la integración de conocimientos de genética cuantitativa, estadística y bioinformática, se realizó una búsqueda refinada por regiones del genoma de la gallina que controlan características de interés económico. “Logramos identificar cuál es la región del genoma donde se encuentran los genes que influyen sobre la sedimentación de la grasa”, dijo Lehmann Coutinho.

El resultado del minucioso trabajo de laboratorio y de bioinformática achicó el universo de análisis a 419 genes, entre los cuales se seleccionaron inicialmente 13 aspirantes. Por último, y luego de una búsqueda aún más fina, se arribó a cuatro genes relacionados con la sedimentación de la grasa. La ciencia ya tenía conocimiento de la existencia de dos de éstos, en tanto que desconocía los otros dos. Y su descubrimiento estuvo a cargo del equipo del profesor de la Esalq.

La investigación se encuentra en este punto en este momento. “Ahora deberemos testear cada uno de estos genes in vitro, en células de las aves, a los efectos de verificar si son funcionales y si alteran el metabolismo celular de la grasa. De ser el caso, emplearemos esta información para identificar aves que tengan estos genes. Y se las seleccionará como matrices en el trabajo de mejoramiento genético, a los efectos de obtener un nuevo linaje de pollos delgados, con menos grasa”, dijo Lehmann Coutinho.

Cuando se obtenga es nuevo linaje de pollos con bastante carne magra, será la hora de transferírselo a los avicultores. Lehmann Coutinho estima que ese objetivo podría alcanzarse en el lapso de cinco años.

REF: A-231018
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