La especie asnal y la importancia de sus Razas, catalogadas en peligro de extinción

06 May La especie asnal y la importancia de sus Razas, catalogadas en peligro de extinción

Por la mecanización de las labores destinadas a los asnos, las Razas Autóctonas Equino Asnales han disminuido su censo de manera notable.

El próximo domingo 8 de mayo es el Día Internacional del Burro, una fecha que, aunque no está reconocida de manera oficial, es aprovechada por Asociaciones y Protectoras encargadas de velar por estos animales para reivindicar y difundir su labor.

El asno, burro o equus asinus, como se le denomina científicamente, es un animal doméstico que tradicionalmente ha ayudado al hombre en tareas relacionadas con la agricultura, la carga o el transporte. En la actualidad, y como consecuencia de la mecanización de las labores de las que solía ocuparse, los ejemplares pertenecientes a las Razas Autóctonas Equino Asnales españolas han visto disminuido su censo de manera notable, lo que ha provocado que estén catalogadas como Razas en Peligro de Extinción.

“La especie asnal es de las especies que más ha aportado a la humanidad, ha sido fundamental para el desarrollo”, afirma Antonio Martín, presidente de la Asociación de Ganaderos de la Raza Asnal Andaluza (UGRA) en su conversación con FEAGAS. Esta Raza Autóctona cuenta hoy en día con un total de 793 cabezas en el Libro Genealógico que gestiona dicha Asociación, cifra significativa si se tiene en cuenta que para establecer que una Raza se encuentra en riesgo de desaparecer es necesario que tenga menos de 5.000 hembras reproductoras.

La Raza Asnal Andaluza recibe su nombre de la Comunidad Autónoma de Andalucía, de la cual procede. También es denominada raza de Lucena o Cordobesa al ser la cuna de su origen. Deriva del asno egipcio introducido posiblemente por los Camitas o Íberos en la Península Ibérica. Fundamentalmente destinada a labores de carga por caminos agrestes y la producción mulatera, con la mecanización de la campiña su censo sufrió una regresión importante, quedando relegada a pocos ganaderos de la campiña sevillana y cordobesa y a un núcleo reproductivo en la yeguada Militar de Écija. Aunque sus ejemplares están presentes en toda Andalucía, hay un número mayor en Sevilla y Córdoba. También existe un núcleo importante en la Comunidad Autónoma de Extremadura.

“La obligación de las Asociaciones es mantener un patrimonio genético, por eso hay que proteger a las Razas Equino Asnales”, dice Jesús de Gabriel Pérez, secretario de la Asociación Nacional de Criadores de Raza Asnal Zamorano-Leonesa (ASZAL). Esta Raza Autóctona alcanzó su punto álgido en cuanto a número de ejemplares hasta los años 60, después fue desapareciendo poco a poco y a partir de los años 80 comenzó su recuperación, llegando a las 1.200-1.300 cabezas en la actualidad.


La especie asnal y la importancia de sus Razas, catalogadas en peligro de extinciónEl asno Zamorano-Leonés recibe su nombre de las provincias donde mayor importancia ha tenido, Zamora y León, pertenecientes a la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Procede del tronco común a otros asnos europeos Equus asinus europeus, en concreto a aquellos que se hallan extendidos por las regiones del sur de Europa, principalmente la cuenca Mediterránea e incluyendo razas asnales de la mitad del norte de España. Su capacidad para transmitir sus caracteres ha favorecido su contribución en la formación de otras razas asnales, como la de Poitou o el gran asno americano.

Sus ejemplares se encuentran, principalmente, en las comarcas del oeste y centro de la provincia de Zamora, como Aliste, Tierra de Alba y Tierra del Pan. Su representación en otras provincias de Castilla y león es escasa, dándose fundamentalmente en León.

“Los asnos han hecho mucho por las familias humildes”, comenta Antonio Martín, ya que son animales que siempre han estado vinculados a zonas rurales sin muchos recursos y al ámbito doméstico, por lo que al ser relegados de sus tareas habituales gracias a los avances tecnológicos, se perdió el interés en su reproducción.

Para que no desaparezcan hay que abrir horizontes e intentar buscar nuevas tareas que puedan llevarse a cabo con los asnos, cometido que es competencia de las Asociaciones que los protegen y llevan los Libros Genealógicos de cada Raza. “El burro se va a conservar porque la gente lo necesita, es un animal de ocio con el que se disfruta mucho”, afirma Jesús de Gabriel.

Desde ASZAL, por ejemplo, se llevan a cabo todo tipo de actividades para promocionar la Raza Zamorano-Leonesa y encontrar a estos equinos un nuevo cometido: jornadas y paseos de turismo rural, sesiones de terapia con asnos, ordeño de burras para hacer jabón con la leche obtenida e incluso burros pastores para proteger rebaños de rumiantes contra el lobo.

Gracias al trabajo de las Asociaciones tanto a nivel genético con la mejora de las Razas y la gestión de los Libros Genealógicos como a nivel de diversificación de los usos y tareas que se le pueden encomendar al asno, la supervivencia de las Razas Autóctonas de esta especie es un hecho. Aún queda mucho por hacer, no solo en el plano del número de ejemplares, que ha de continuar aumentando, sino en la normalización de la figura del burro como animal de ocio y, también, como aliado del hombre para estas nuevas tareas que tanto se alejan de las labores primarias para las que eran utilizados.

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