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15 Jun Gabriel Mercado: “Las cañadas de paso desaparecen porque ya no hay trashumantes y el terreno se va reduciendo”

El presidente de ANCCA y ganadero de varias razas se encuentra realizando la trashumancia con su ganado bravo. Hablamos con él sobre esta práctica y sobre su experiencia ganadera en esta entrevista

Gabriel Mercado, presidente de la la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Caprino de Raza Negra Serrana Castiza (ANCCA) y ganadero de varias razas, como la de Lidia, se encuentra realizando la trashumancia con su ganado bravo. Hablamos con él sobre esta práctica y sobre su experiencia ganadera en esta entrevista.

¿Desde cuándo es ganadero? 

De toda la vida. Desde que tengo uso de razón me gustan el campo y los animales. Mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo ya tenían ganado. Unas veces más animales, otras veces menos…

¿Qué razas cría?

Ganado bravo, ganado de Lidia; cabra Negra Serrana Castiza y oveja Segureña. Tengo unas 400 cabezas más o menos entre bovino, ovino y caprino.

Sabemos que ahora está realizando la trashumancia. ¿La hace con todas las razas? ¿Desde cuándo?

La realizo más con el ganado bravo, con las vacas. Luego con las ovejas también hago, pero es de pocos kilómetros. Llevaré unos seis años. Antes tenía a los animales fijos en dos fincas pero ahora, por el tema económico, me interesa más moverlos de una finca a otra, porque tú vas donde hay pasto, desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre o el 30 de diciembre, dependiendo de la comida que haya, que ya vuelven a la finca de invierno.

¿Cuál es la ruta habitual que sigue?

A últimos de mayo o principios de junio, dependiendo de temas veterinarios de sanidad, me voy a una finca más cercana de la de invierno y allí estoy unos dos o tres meses, dependiendo de la comida que haya. Y a finales de julio o finales de agosto, me voy a otra que está más lejana. Tardo dos o tres días, según el ritmo de los animales. Hay que pasar por carreteras, por pueblos… En kilómetros, no sé, a lo mejor, en línea recta hay unos 40 o 50 kilómetros, pero como hay que ir haciendo zigzag, por los caminos, a lo mejor hay más kilómetros.

¿Cuántas veces al año realiza esta actividad?

Los animales se mueven desde la finca de invierno a una de verano, están dos o tres meses y luego ya me voy a la otra, así que hago dos trashumancias y luego la vuelta a la finca de invierno. Lo normal, lo que hacen todos los ganaderos, es ir a los pastos de verano y luego en noviembre o diciembre vuelven a los de invierno.

¿Es una práctica habitual por la zona?

Si te digo la verdad, por esta zona, por Santisteban del Puerto, casi nadie lo hace, de los que vivimos aquí. Luego bajan los trashumantes de Santiago de la Espada y Pontones, otros pueblos de la provincia de Jaén, pero no están empadronados aquí. Como yo lo hago, habrá uno o dos. Esto ya se ha perdido, nadie se complica en mover los animales.

En su opinión, ¿cuál es la importancia de la trashumancia y por qué es bueno que se siga realizando?

Yo lo hago por la alimentación de los animales y porque sale más económico que dejarlos fijos en una finca y ponerles pienso y paja. Por eso yo prefiero las molestias de estar moviéndolos, pero me sale más barato y los animales están mejor. También lo hago porque me gusta y es una manera de que no se pierda esta práctica, además de todos los beneficios ambientales que proporciona a nuestros ecosistemas, y al hecho de que nuestras razas autóctonas sigan sacando partido de manera sostenible al medio en el que se ha desarrollado durante generaciones.

¿Se encuentra con muchas dificultades a la hora de mover el ganado de un sitio a otro?

Sí hay. Por ejemplo ahora en el viaje hasta esa primera finca me atropellaron un becerro y lo mataron. Hay que pasar por tramos de carretera, que son tres kilómetros, antes comunico a Tráfico de Jaén y ellos me mandan una patrulla y paran el tráfico. Pasé bien, los animales pasan sin problema pero luego llegamos a un sitio que hay unos olivares y había más gente y me asustaron a las vacas y se me perdieron algunas. Las encontramos, pero faltaba el becerro y por la noche, el animal volvió sobre sus pasos pasos y al pasar por la carreta dos coches lo atropellaron. Con esto quiero hacer ver, que se trata de una práctica no exenta de trabajo y de problemas, sobre todo al hacerla, en este caso, con ganado de Lidia.

En la segunda trashumancia que hago es más complicado aún porque hay que pasar por los laterales de algunas carreteras y por el centro de tres pueblos, y siempre hay algún problema porque la gente es muy inconsciente y se cree que esto es una fiesta. La gente molesta a los animales y los animales se asustan, como son ganado bravo algunos se arrancan… Siempre pasa algo. Y no puedes desviar el ganado porque hay mucho olivar, han dejado los metros mínimos en los pasos de ganado.

¿De qué forma cree que se debería facilitar y apoyar este tipo de práctica ganadera?

No sé si habría alguna solución a esto. Si pasaran más ganaderos, se podrían tomar algunas medidas, pero estoy yo solo… Y hay otro ganadero que lleva dos años pasando por ahí también, pero nadie más. Las cañadas de paso desaparecen porque ya no hay trashumantes y el terreno se va reduciendo, la gente se va quedando con la tierra.

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