Análisis de los técnicos de asesoramiento del INTIA del impacto de la pandemia en el sector ganadero

Nuevos canales de venta, reajustes en la producción o la diversificación en los productos son algunas de las alternativas que el sector ganadero navarro exploró para amortiguar los efectos de la pandemia

INTIA acogió recientemente una sesión doble en la que el personal técnico de asesoramiento ganadero expuso las principales conclusiones de su análisis de gestión correspondiente al ejercicio 2020, un año marcado por la pandemia. Así, si durante la primera jornada, se mostraron los resultados de las explotaciones de vacuno de leche y monogástricos (porcino y cunicultura), y en la segunda jornada se abordaron las conclusiones técnico-económicas de las actividades de vacuno de carne, ovino de leche y ovino de carne.

Imanol Múgica – Vacuno de leche

La leche, al tratarse de un producto esencial en el consumo habitual de los hogares, en el año 2020 ha sido recogida con una razonable normalidad por parte de las centrales lecheras. En este sentido, se puede concluir que la situación generada por la Covid-19 no ha afectado a este producto considerado de primera necesidad. Tampoco los precios se han visto alterados de manera significativa por efecto de la pandemia. Sin embargo, se ha percibido en el sector un cierto desajuste en los plazos de retirada de las vacas de desecho. En cuanto a la retirada de terneros, no se han apreciado diferencias con respecto a ejercicios anteriores. 

En cuanto a la gestión de la explotación, el sector ha permanecido vigilante para evitar que el personal contratado se viera directamente afectado por el virus y hubiera una reducción en la  mano de obra. En este sentido, las medidas sanitarias y de higiene se han llevado con mucha rigurosidad.

Jesús Lumbreras – Porcino

El contrapunto lo encontramos en el sector porcino que cierra el ejercicio con un balance positivo en ventas. De hecho, este sector arrastra seis años de cierre en positivo fundamentalmente por las exportaciones que en gran medida tienen como destino China. Es más, cada año se vienen doblando las exportaciones.

En este periodo de pandemia la demanda en general ha seguido siendo alta y el sector productivo no se ha visto afectado por las circunstancias que han rodeado a la Covid-19 en cuanto a ventas ni en las explotaciones. Al haber sido considerado un bien de primera necesidad, las explotaciones porcinas se han mantenido abiertas y el personal ha reforzado las medidas de seguridad e higiene y con distribución de equipos en burbujas para evitar que la mano de obra se vea afectada. 

José Alberto Erburu – Vacuno de Carne

Como consecuencia de la COVID-19, se produjo una ralentización del mercado de la carne de manera tanto interna como externa. Así, el cierre de colegios y restaurantes hizo que se acumulara carne refrigerada con la consiguiente reducción de precios. Por otra parte, la salida al mercado exterior en barco de ganado vivo se vio igualmente ralentizada. La carne refrigerada y ultracongelada sufrió un retroceso menor.

Esta situación creó un cuello de botella que ha repercutido en los precios de la carne, afectando no solamente a los canales de ternera sino también en la venta de vacuno mayor (vacas cebo) cuyo descenso ha sido más pronunciado al ser un producto ligado más directamente con la restauración. La venta online, por su parte, se ha visto puntualmente beneficiada, aunque porcentualmente sobre el volumen total de ventas en estos tiempos difíciles, resulta prácticamente anecdótico. 

Ángel Oscoz – Subsector cunícola

El inicio de la pandemia estuvo marcado por un aumento del consumo de carne de conejo en los hogares, propiciado por el confinamiento. Sin embargo, esto no ha compensado la disminución del consumo fuera del hogar (restaurantes, hoteles…) y la reducción del consumo global de este tipo de carne que ya se venía observando año tras año. Esta coyuntura ha podido provocar el descenso del precio de la carne de conejo en el año 2020.

En esta línea, el sector ha establecido entre sus prioridades la necesidad de una mayor comunicación y promoción de la carne de conejo, unido a la mejora del conocimiento y de la imagen sectorial, el apoyo a la internacionalización, la realización de estudios de mercados exteriores y programas de apertura de estos mercados, y acciones de apoyo a la implantación exterior del sector desde Intercun (Interprofesional cunícola). Además, se pretende potenciar la competitividad, mejorar la vertebración, transparencia y estabilidad del sector.


Jesús Mª Lasarte – Ovino de leche

Cabría distinguir claramente, en este caso, entre quienes se dedican a la producción de queso y la venta de leche.

En el caso de las queserías, tras la declaración del estado de alarma y reducción de la movilidad, se produjo una paralización de las ventas directas desde las queserías al no poder acudir los clientes a las mismas. Ante esto y a medida que las cámaras se iban llenando, algunos optaron por vender parte de la leche a la industria, pero la mayoría exploraron nuevos canales de venta a través de redes sociales con el apoyo de Artzai Gazta, D. O. Idiazabal e INTIA, creando nuevos circuitos de distribución directa y captando nuevos clientes. También se produjo un incremento en las ventas a grandes superficies, de quienes utilizaban esta vía de venta. Esos sí cesaron las ventas en ferias y mercados. Tras la recuperación de la movilidad, e incremento de desplazamientos, buscando entornos seguros en las zonas rurales, las ventas directas en quesería recuperaron la normalidad, permitiendo vaciar las cámaras. 

En cuanto a las explotaciones dedicadas a la venta de leche, en el caso de Navarra, no se ha dejado de recoger leche en ninguna explotación, pero inicialmente por parte de alguna industria se solicitó un reajuste en la cantidad a producir, disminuyendo el aporte de concentrado y secando las ovejas menos productoras. Sin embargo, para final de campaña se recuperó la normalidad.

Jesús Sayés – Ovino de carne

En el caso de ovino de carne, la pandemia golpeó, en un primer momento, de lleno a la comercialización de cordero lechal que es la producción principal de este subsector en Navarra. Con el cierre de la hostelería, la parálisis fue total. Por ese motivo, durante el mes y medio de confinamiento no se cargaron corderos para venta. Después de ese tiempo de parón total, se fueron vendiendo con más peso para cebaderos y a un precio muy bajo (del orden de 40 euros). El aspecto positivo es que, a partir del confinamiento, el cordero tuvo salida comercial durante el resto del año y no se quedaron en los corrales sin poder vender, principal temor del sector productivo. Aunque los precios de venta fueron más bajos que el año precedente, se compensó en parte porque hubo una primavera y un otoño óptimos en lo meteorológico, por lo que las ovejas pudieron pastar fuera y compensar el gasto en alimentación.

Uno de los factores que ayudó a la venta de los corderos fue la exportación. Toda vez que el cordero tuvo salida en el comercio exterior, los cebaderos tuvieron hueco para absorber la producción y también, pese a estar cerrada la hostelería, se notó aumento de ventas en carnicerías para consumo particular, principalmente cordero ternasco. Cuando el mercado se reactivó, se produjo un cordero lechal de más peso para venta para cebaderos con el fin de dar salida a la producción. 


Un total de 190 explotaciones ganaderas navarras reciben asesoramiento técnico-económico por parte de la Sociedad Pública INTIA. Con toda la información recogida, se realiza un análisis de gestión cuyas conclusiones son fundamentales para orientar en la toma de decisiones de las producciones agrarias. La gestión técnico-económica de las explotaciones es una herramienta fundamental en el asesoramiento ya que permite conocer la situación actual de las explotaciones y ofrecer un asesoramiento más personalizado y mejor orientado. Además, nos permite analizar tendencias de los distintos sectores productivos.