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22 Nov La Universidad Autónoma de Barcelona renueva su convenio con Interhélix

Se refuerza así la capacidad de Interhélix y ANCEC como entidades que promueven la investigación, el desarrollo y la mejora en torno al caracol de crianza

El pasado mes de octubre,  la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) firmó la renovación del convenio de colaboración con la Interprofesional del Caracol de Crianza (Interhélix), un acuerdo que tiene como objetivo principal el intercambio de información e investigación en torno a la helicicultura.

Con la renovación de dicho convenio se refuerza la capacidad de Interhélix y la Asociación Nacional de Cría y Engorde del Caracol (ANCEC) como entidades que promueven las tareas de investigación, desarrollo y mejora en torno al sector del caracol de crianza y sus problemáticas.

HELIX ASPERSA. CARACOL BOVER DE CRIANZA

Los caracoles se han recolectado del medio silvestre tradicionalmente en nuestro país y en toda el área mediterránea desde tiempos inmemoriales. Menos conocido es el hecho de que también se ha llevado a cabo su cría en cautividad desde tiempos remotos. Así, los primeros indicios de prácticas que sugieren una cría incipiente ya aparecen en algunos grupos humanos en la Prehistoria. De todas formas, no es hasta la época romana en la que aparecen prácticas que pueden considerarse realmente como de cría ganadera en esta especie. De hecho, los mayores degustadores de caracoles de la antigüedad fueron los romanos, para los que el consumo de especies como el Helix aspersa era un privilegio. La alta demanda llevó a la existencia de instalaciones en las villas romanas dedicadas a la conservación y la cría de caracoles.

Pero sería a partir del siglo XX hubo diversos intentos de perfeccionamiento de la cría a ciclo biológico completo. En 1909, el autor de La possibilité d’élever les escargots en captivité (1894) confesó su fracaso total en la cría de Helix pomatia y se hizo un promotor incondicional de la de Helix aspersa (Noter: 307). En España tenemos noticia, a través de una “Hoja divulgadora” del Ministerio de Agricultura publicada en 1936 con el título de “Helicicultura lucrativa” del interés que despertaba esta actividad como complemento a la empresa familiar agraria del momento.

En los últimos decenios del siglo XX, la helicicultura moderna nació realmente gracias a un mejor conocimiento de las necesidades del caracol y un mejor dominio de los parámetros de su cría.

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